Un pescado con más de 60 años
de tradición

Por
Fabiana Asenjo
Diego Erazo
Keisi Barba
16/05/2022
Eran las 3:30 pm., hora de almuerzo. El lugar: uno de esos huariques en los que cuando ingresas solo sientes el sabor a tradición. Pequeño, pero sin duda acogedor. Al entrar nos recibió un joven alto, de nombre Renzo Huapaya, con una sonrisa de oreja a oreja y una vibra muy contagiosa, acompañada de una voz que nos daba la bienvenida al restaurante "El tío Candela". Unas cuantas mesas, todas decoradas con un jarrón de flores, varios cuadros colgados en una pared blanca y cada uno de ellos con personajes que se nos hacían conocidos. Sí, estábamos en un lugar donde los famosos también estuvieron alguna vez, y en esta oportunidad solo esperábamos para degustar de ese plato que todos ellos en alguna ocasión probaron, y que sin duda alguna emanaba un olor exquisito que nos había hecho agua a la boca desde el primer momento que ingresamos.
Nuestra experiencia comenzó desde la entrada al local. Estábamos en busca de una entrevista mientras íbamos anotando cada detalle del entorno cerrado. La carta estaba puesta debajo del vidrio de las mesas y tenía pocos platillos, vale decir que todos eran marinos. Sin embargo, habían incluido unos cuantos más, muy aparte del pescado frito, su plato estrella y que los ha llevado a la fama. Luego de ver el menú, nos decidimos por pedir un chicharrón de pescado. Mientras Renzo conversaba con nosotros, muy gustosamente aceptó dar la entrevista, y nos dió de cortesía el plato famoso del huarique, el estelar, el gran pescado frito.

Nuestra entrevista
La magia inició al probar ese chicharrón de pescado fresco, acompañado de mote, una ensalada secreta familiar y dos yucas fritas. La combinación de los sabores fue una delicia para nuestro paladar. Un plato contundente, en sabor y tamaño. Definitivamente todos estábamos de acuerdo en que esos S/ 40 valieron la pena. Prueba uno: superada.
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Mientras terminábamos el platillo, Renzo nos contaba que el negocio es netamente familiar, y que todo comenzó con sus bisabuelos. Ellos vendían en la calle, tenían los pescados frescos en una bandeja. El cliente escogía qué pescado quería y aquel elegido de frente iría al carbón. Es así como el lugar fue ganando popularidad. Actualmente es su tía quién lo maneja, y Renzo es el encargado de turno.
El paso del tiempo
Iban pasando los minutos, iban llegando más comensales, y el encargado de turno nos iba contando la vez que el mismísimo Gastón Acurio fue al local. Esta visita, en definitiva, fue el inició de su éxito. Esta visita los llevó a participar en Mistura, y hace poco a aparecer en un documental de Netflix, "Street Food Latinoámerica". La tradición la han mantenido, pero han realizado algunos cambios por la pandemia, como la de exhibir sus pescados, o darles la oportunidad al comensal que escoja el que quiere, y ver la preparación en el momento. Sin duda alguna, nos hubiera gustado presenciar toda aquella tradición que hasta hace un par de años seguía en marcha, pero eso no iba a frenar nuestras ansías de disfrutar del delicioso pescado frito, que estaba haciéndonos ojitos.
Llegó el momento de la verdad: A probar el pescado. Un sabor exquisito, bien frito por la parte externa y la carne muy jugosa por dentro, en el punto perfecto, sazonado solo con sal. Un éxito la cabrilla del local; sin duda alguna, el plato estelar que se lleva todo el reconocimiento que tiene y merece. Recomendado para las personas amantes del pescado frito, y con ganas de disfrutar de uno de los mejores platos en Lima. Tal vez no está bien posicionado geográficamente, pero en eso se basan los huariques: en lugares pocos conocidos por su ubicación, pero muy aclamados por su sabor.




